*** El caracol gigante africano, detectado en el país desde 1997, es un vector de potentes bacterias que causan enfermedades como la meningitis y la peritonitis, además de ser portador de un gran número de parásitos

(Yaracuy 15-06-17).-  Estudiantes de la Unidad Educativa María Teresa Sanz, ubicada en el municipio Peña del estado Yaracuy, recibieron  formación teórica – práctica sobre  el control y erradicación del caracol gigante africano (Achatina fulica), considerado uno de los vectores causantes de enfermedades como meningitis y peritonitis, además de portador de otras bacterias dañinas a la salud humana, informó Carlos Rivas, técnico del Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai).

Rivas expresó que a la capacitación acudieron 27 alumnos, personal docente, administrativo y obrero del plantel escolar quienes aprendieron temas como la identificación del caracol gigante y su diferencia de otros moluscos que son inofensivos a la salud humana, así como los medios adecuados para su erradicación.

“Este caracol, detectado oficialmente en Venezuela en el año 1997, es capaz de poner de 400 a 500 en cada postura cada dos semanas, lo que lo convierte prácticamente en una plaga.

Sin embargo, es totalmente controlable si las personas toman conciencia sobre este hecho y realizan de forma correcta los procedimientos para su eliminación, porque de lo contrario se estaría contaminando el ambiente o replicando el problema en otro lugar”, expresó el servidor público.

Indicó que dicho ejemplar, a diferencia de la guácara o caracol criollo, se distingue porque en su caparazón helicoidal, posee rayas longitudinales de color marrón, blancas y amarillas, y su tamaño puede ser desde algo menos que una metra, hasta 30 centímetros de largo.

“El caracol africano gigante es un nematodo, que se alimenta de casi todo lo que encuentra, pero fundamentalmente de los huevos de la guácara (caracol criollo), plantas ornamentales y alimentarias, y desechos orgánicos. Vive en zonas húmedas, y durante el ciclo de lluvias, tiende a reproducirse con mayor rapidez”, detalló.

Finalmente indicó que para la correcta eliminación del ejemplar se procede a recolectar todos los caracoles usando guantes desechables de látex para sumergirlos en una solución de agua con abundante sal por dos horas. Posteriormente deben ser enterrados en una fosa superior a los 50 centímetros de profundidad, con una capa fina de cal en la superficie luego de tapado el hoyo, para prevenir la proliferación de olores, moscas y otros animales.

 

Oficina de Gestión Comunicacional / Johan Linares

Fotos: Carlos Rivas